• 06/11/2018
  • Javier Tola

Un sueño despierto

La vi venir y me paralicé, vestida con una falda negra, una blusa de colores, zapatos taco ajuga y una sonrisa que Dios solo da a las personas amables, cariñosas y que entregan amor cuando caminan.
Pasó varias veces delante mío, me sentí perturbado, ella de mi no sabia nada yo la contemplaba y soñaba despierto.
Yo sentado la veía caminar delante de la puerta, contemplaba su belleza y sonreía, la ilusión me dejaba ver su hermosura.
Llegué a este mundo cargado de dones y los he ido perdiendo poco a poco, la paciencia, la tolerancia y la prudencia, las perdí por completo.
La imaginación se fue, ya no puedo escribir con la fuerza que antes lo hacia, ya he perdido el poder ver donde nada había. 
La madurez, nunca pude llegar a ella es muy dura y lejana para mi.
Lo que nunca perdí fue la sonrisa, la brújula para ir por el camino correcto y las ganas de vivir. Es en estas ganas de vivir que puedo ver la belleza y el encanto que me rodea, es donde puedo soñar despierto y donde las heridas de mi corazón sangran de dolor y no siento vergüenza.
La miro pasar y la observo, la miro pasar y me maravillo, la miro pasar y veo un nuevo día, encantado me regocijo en una nueva visión.
La mujer y la vida pasan delante de nosotros, algunos la ven, otros la miran y somos pocos los que apreciamos estas dos maravillas que el tiempo nos da.
Y qué…la vida y la mujer me hacen sufrir

                                                              Contigo aprendi a llorar
javier@operu.com

Este Articulo tiene un comentario

  1. Muy interesante…

Deja un comentario