• 08/11/2018
  • Javier Tola

Dormir a pierna suelta

Eso es dormir, primero necesitamos una cama grande y cómoda, sabanas de algodón recién lavadas y perfumadas, tres almohadas, una manta o colcha de algodón suave que abrigue, pero que no de calor. 
Una habitación oscura y ventilada, música suave de piano y violines para entretener el inicio del sueño.
El silencio es importantísimo nadie o mejor en plural “nadies pero nadies” debe meter bulla en la casa.  El silencio debe ser sepulcral ni una solo mosca debe de volar.
Al costado de la cama debe de haber una mesa con una fuente de frutas fresca del bosque, café negro caliente, unos pastelillos y toallas húmedas calientes para limpiarnos las manos y no tener que levantarnos.
Nuestra esposa debe, y está obligada, a ser cómplice de nuestro  dormir.  Cada media hora debe de entrar a la habitación para ver si estamos bien dormidos. De no ser así, ella debe de procurar una brisa suave perfumada de esencias para volver a dormir.
Nunca, pero nunca, usen pastillas para dormir, ni para los nervios.  Si necesitamos algún calmante que la esposa nos cante canciones de cuna.
Una vez que nos hemos despertado haremos uso de las frutas del bosque, de algún pastelillo con café o te. Nos levantamos, una ducha con agua caliente, cambio de pijama y de nuevo a la cama.
Eso es vida de pachá….quién no la quiere.
Y qué…pensar, reír y llorar es gratis


javier@operu.com

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