• 15/11/2018
  • Javier Tola

AAyy mujeres, qué lindas son

Sí, todas tienen un algo especial, pero todas, la actuales y las que están por venir, tienen el don de hacer todo a la vez y obtener buenos resultados, no todo el tiempo, pero sí en su mayoría de veces.
Cuando una mamá maneja un automóvil, habla por teléfono, reniega con el hijo, no para de decirle siéntate bien, ponte el cinturón, y a la vez, está pensando en la lista del mercado, qué es lo que tiene que comprar, mira el semáforo, para el auto en la luz roja, pero ella sigue en marcha directa.
Allí aprovecha para chatear con una amiga mientras habla con la casa para saber si falta algo para el almuerzo y sigue renegando con el hijo que está comiendo un caramelo y mancha todos los asientos.
Son tan activas que el día ayer yo salía del supermercado con toda tranquilidad con mis compras, cuando un huracán o un tornado pasó encima mío, yo en el suelo patas para arriba, suerte que un señor puso sus zapatos entre el piso y mi cabeza, de lo contrario hubiera quedado descerebrado. A mi mano izquierda quedaron en forma de huevos revueltos con aceituna y yogurt todo lo que tenía en esa bolsa y al lado derecho quedó una mezcla de sal, harina, arroz y azúcar que de forma inmediata se formó un hormiguero.
No habiendo terminado el episodio, la señora me pisó el pecho, me golpeó con su cartera la cabeza y con una bella y hermosa sonrisa me dijo ¿me disculpa, estoy apurada? 
Yo en el suelo fui ayudado por dos empleados del supermercado que me pusieron de pie y me sentaron en una banca, llamé por teléfono a mi mujer y mientras llegaba una señora mayor que había visto el incidente me ofreció agua, me echó agua a la cabeza y a los brazos y me baño en agua! los nervios la hacían temblar toda.
Cuando llegó mi mujer y me vió hecho una desgracia solo atinó a decir ¿te hiciste la pila también?
Al llegar a la casa me duché, me paré frente al espejo para tomar una pastilla para el dolor, pero al verme la cara de búho viejo maltrecho me tomé una pastilla para los nervios y a mi cama.
Llegó mi nieto de cinco años, me dio un beso y se echó a mi lado sin decir nada.  C uando entró mi nieta gran escándalo.  Papapa ¿qué pasó, cuéntame? Al entrar mi hija gritó ¡tienes la cara hinchada, vamos a la clínica!  Mi mujer, que también entraba, apoyo la moción, pero todo cambió cuando llegó la Abeja Reina (mi suegra) ¿qué pasó, que mal te veo) fue lo último que escuché. Me desmayé y desperté después de dos días.
Y qué…las sigo queriendo


javier@operu.com

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